sábado, abril 08, 2006

Los resortes simbólicos - Capítulo 15 - Max Aguirre


17 comentarios:

A★ dijo...

Hermoso, hermoso, hermoso





Lo bueno se hizo esperar bastante más esta vez!



abrazo a ud.

Angel Mosquito dijo...

Nos vamos a Bolivia a ahogar penas en Inka Cola, Max, vas a ver...
un abrazo, compañero!

Kwaichang Kráneo dijo...

Si si si, como dijo Heràclito... "Panta Rhei" y "Max un capo".

sol dijo...

=O

quién mas amó la entrega del dia?

la minita (me quede muda) dijo...

y que puedo decir...
buenisssssssssssssssssssssimo!

la minita dijo...

muchachos que pasa los sabados que nadie deja mensajes??? donde se van todos? me llevan?

mariana dijo...

como no podía ser de otra manera: simplemente brillante!

Cada vez más un Tango!

Fran Lopez dijo...

El sábado me levanté a la mañana a dibujar. A las 3 de la tarde me fuí a lo de Agustín para ensayar con Benzedrine. De ahí, me fuí con Nico a lo de Tiziana, donde íbamos a estudiar Física, pero terminamos planeando la felicidad misma. Al final, algo de física hicimos.
Después me fuí al cumpleaños de Nati (Nati es lo más, sepanlón) y me quedé ahí como hasta las 4:30.
Llegué a eso de los 5 a casa, prendí la computadora y leí bellas historietas...
Gracias, Max...

Clarita dijo...

Qué bueno!!

Roberto vs dijo...

Salú poeta!!

Zablita dijo...

De lo mejor, como siempre.

Erica dijo...

lo suyo es poesia

Federico dijo...

Max, me hiciste acordar a un poema de Vallejo, que ùltimamente leo como quien reza. Como una historieta tan linda se merece buenas palabras, y como quiero que HR sea el blog en que más aparece Vallejo (empezó Terranova) te copio el poema del que me acordé:
PARÍS, OCTUBRE 1936

De todo esto yo soy el único que parte.
De este banco me voy, de mis calzones,
de mi gran situación, de mis acciones,
de mi número hendido parte a parte,
de todo esto yo soy el único que parte.

De los Campos Elíseos o al dar vuelta
la extraña callejuela de la Luna,
mi defunción se va, parte mi cuna,
y, rodeada de gente, sola, suelta,
mi semejanza humana dase vuelta
y despacha sus sombras una a una.

Y me alejo de todo, porque todo
se queda para hacer la coartada:
mi zapato, su ojal, también su lodo
y hasta el doblez del codo
de mi propia camisa abotonada.

Rodrigo Terranova dijo...

Qué bestia. Gracias por la magia, Federico.

Y lo de Max, grosso; ya nos tiene (mal)acostumbrados.

maxaguirre dijo...

Me emocionaste Federico.

Federico dijo...

¡Tontito!

Anónimo dijo...

Somos también la nostalgia de ese espacio que nos vio feliz, de esa tierra que solo fue escenario de lo realmente importante.